miércoles, 20 de abril de 2011

El derecho a elegir: Contradicciones de la sociedad chilena

Para votar se necesidad 18 años, al igual que para comprar cigarros y alcohol. Para ser llevado preso 15 y para recibir la pastilla "del día después" sin el conocimiento de los padres los mismos y para comprar comida chatarra se quería hacer que desde 25 aproximadamente estuviese prohibido.


Cada una de las edad, supone que es en ese limite que el individuo adquiere las capacidades intelectuales para poder dirimir en lo que es bueno y malo; y por lo tanto su elección seria recién la correcta

Por lo tanto vemos que dependiendo del tema en que se deba decidir las personas tendrá capacidad de discernir. Esta variedad de edades lo encontro una incongruencia. No se debe creer que dado diferentes temas, las personas tienen una capacidad distinta para saber que es lo que les conviene o no. Muchos dirán de que esta disparidad tiene sentido, en cuanto hay cosas que son mas complejas de entender y que se necesita más edad para poder decidir. Frente ha esto dos argumentos.

El primero, es sobre la dificultad y la soberbia intelectual que es que el Estado defina que leyes son mas necesarias de mayor edad y para este caso la idea de que el sentido común hace ver cual son más complejas, asume que el contexto diferente de cada individuo no afecta la concepción de "sentido común". A la vez, cuestiono totalmente la idea de que según edad se esta capacitado para tomar distintas decisiones. La capacidad de discernir no se basa en la edad, ni en la información que tengas, sino en tu capacidad de analizarla, lo cual va relacionado con la educación.

Creo que nuestra sociedad debe marchar a la elección de una edad común para el caso de discernir. Sin embargo la pregunta que queda es bajo que criterios podemos fijar esa edad. Creo que mas que al edad es la educación la que da las herramientas y por lo mismo es según esta que se debe fijar la edad ideal para tomar decisiones.

martes, 19 de abril de 2011

Ley Super 8: Quien es quien

La ley sobre comida chatarra o popularmente conocida como la ley super 8, ha puesto sobre la mesa la verdadera arena por donde se debe enfrentar la política: El mundo de las ideas.


La ley pone de manifiesto la lucha entre conservadores que buscan el derecho de la Familia a educar y la libertad para consumir, mientras que los progresistas/socialdemócratas apuntan a que el estado debe proteger a las personas de su propia ignorancia y de no saber lo que es bueno para ellos.


Sin embargo, la mayor virtud de este proyecto de ley es que nos permite diferencias a los liberales libertarios y a los liberales igualitarios o demócratas, y entre los conservadores y liberales. Diferencias que en el día a día y dada las condiciones de la política chilena son más difícil de reconocer.


Los conservadores (eso de puño y letra) son los que como principal argumento utilizan que a la ley pasa a llevar el rol de la familia y de los padres. Como se ve no existe un argumento que haga referencia a libertad o igualdad. Simplemente es el mantener el derecho del grupo que consideran base de la sociedad y q1eu cualquier cambio en el statu quo llevara a una mala sociedad.


Los liberales libertarios y de esto se colgaran algunos neo-conservadores, ven que las ley es un primer paso para un Estado omnipresente que domina todos los lugares. A la vez nos presentan esta ley como limitadora de la libertad individual, ente otras cosas. Asumen que la mera existencia de las leyes que establecen las libertades es condición suficiente para el goce de ellas.


Por el otro lado, encontramos a los liberales demócratas, con lo cual me siento identificado, que creemos que esta ley no viola las libertades individuales, en cuanto limita la acción a menores de edad que no tienen la capacidad para analizar por sí mismo. Esto último, puede que suene extraño proviniendo del liberalismo, pero es simplemente la misma lógica que se ocupa para prohibir la venta de alcohol y cigarros a los menores de edad. A la larga se busca no proteger al individuo de su ignorancia, sino al individuo misma de cualquier colectivo, ya sean empresas o sociedad que presenta una asimetría de poder.


La libertad demócrata parte su análisis desde el contexto de los individuos y asumo que no solo importa el tener el derecho a la libertad, sino también la capacidad o competencia de poder hacer uso de ella, y que de no estar presente, el liberalismo demócrata alienta al Estado a potenciar al individuo. Esa es La libertad Demócrata, esa es la Igual Libertad.

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