viernes, 26 de junio de 2009

Recibimos lo que deseamos

Admito que en el momento en que el sacerdote bendice el vino y lo levanta para que nosotros lo adoremos como sangre de Cristo, tiendo simplemente pedir. A veces pido perdón, pido por mi familia, o pido para que Dios me de más fuerza de voluntad, mas valor, más paciencia.

¿Qué recibo a cambio? ¿Recibo más amor, más valor o más salud?

Dios, y no voy a ser el primero que lo dice, actúa de maneras extraña. Da la impresion qeu le gusta que la solucion la busquemos nosotros y al final en lo mas recondidio pero a la vez simple encontramos cono nos esta cumpleindo el favor.

Podriamos esperar que mágica o divinamente Dios , nos diera esa cosa que nos falta, esa empujno que necesitamos, pero a veces da la impresión que frente a la ausencia de Dios somo nosotros quienes nos damos ese empujón.

Más allá de la fe, las creencias y lo divino, en un gran clásico de los libros infantiles, el libro de las virtudes para los niños, aparece el mito de Hércules quien se niega a ayudar a un carretero porque nunca este trato de sacar la rueda por su propios medios.

¿Sera que estamos destinados, a ser nosotros mismos quien demos el primer pasos?

Dios, ya lo dije, actúa de manera bastantes enredadas y difícil de entender. Cuando le pides sabiduría, solo te da más oportunidades para ser sabio, cuando le pides valor, solo te da más oportunidades para demostrar tu valentía y cuando le pides amor, no te da nada más, que más oportunidades para Amar

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