viernes, 21 de junio de 2013

De profesores y políticos

Puede que estos personajes sean los más estereotipados por la sociedad. Puede que sean las figuras que hoy más desconfianza generan, pero igual los defiendo. No es posible entender la vida en ciudadanía sin estos actores.
Quizás la gran diferencia entre ambos sea la suma de dinero que reciben a fin de meslo que hace más respetable todavía el hecho de elegir ser profesor.  A los profesores y a los políticos se les acusa de ser flojos, y de actuar a través de su gremio velando sólo por su interés colectivo.
Puede que para muchos esta columna sea una estupidez, pero quiero comentar que en cada una de sus comunidades la importancia de estas profesiones es fundamental para un buen funcionamiento.
Los políticos y los partidos políticos son actores necesarios en una democracia representativa, porque son los verdaderos antídotos contra el populismo, la dictadura de la mayoría y la tiranía de la aristocracia. Las repúblicas democráticas se fundan en la representación y en espacios de confrontación de ideas articuladas por intereses comunes entre personas, los que van más allá de su gremio o grupo. Los políticos son aquellos que permiten que las diferentes concepciones de sociedad se enfrenten de manera ordenada y pacífica.
El techo de la calidad de la educación es la calidad de los profesores. Esta frase, que encontramos en el informe Mackenzie, muestra la importancia que tienen los profesores, y cómo toda la sociedad debiese aportar en el proceso de mejorar la calidad de estos.  No existe quizás mejor herramienta para mejorar la educación que avanzar en una nueva carrera docente.
La más efectiva manera de mejorar la profesión docente es atrayendo a los más talentosos de Chile, de la misma manera en que mejorar la política implica que los mejores -y no los que quedan- se dediquen a ella.
La defensa de estas profesiones debiese ir más allá de nuestras acciones individuales. No por culpa de Escalona, Novoa o Gajardo, vamos a condenar  y dejar de entender como sociedad la importancia de la política y la educación.
Para poder cambiar la política y la educación el primer y más importante llamado es hacerse responsable. Mejorar la política implica entender que sin personas dispuestas a sacrificarse por los demás sólo llegarán a la esfera pública los que están dispuesto a sacrificar a los demás. Y si no entendemos que los profesores no son el problema sino la solución, por más gratuidad o fin de lucro que consigamos, nuestros hijos e hijas seguirán dependiendo de los contactos de los padres.
Porque la calidad depende de las personas que realizan los cambios y como parafraseando a Burke, lo único necesario para que la educación y la política sea coaptada por tramposos , es que las personas integrales no hagan nada.
Se ha producido un error en este gadget.